Venezuela – Strategic Culture Foundation https://strategic-culture.su Strategic Culture Foundation provides a platform for exclusive analysis, research and policy comment on Eurasian and global affairs. We are covering political, economic, social and security issues worldwide. Mon, 09 Mar 2026 10:43:01 +0000 en-US hourly 1 https://strategic-culture.su/wp-content/uploads/2023/12/cropped-favicon4-32x32.png Venezuela – Strategic Culture Foundation https://strategic-culture.su 32 32 ¿Es tiempo de que Rusia y China escalen a la guerra total? https://strategic-culture.su/news/2026/03/09/es-tiempo-de-que-rusia-y-china-escalen-a-la-guerra-total/ Mon, 09 Mar 2026 14:02:30 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=891029 Si queda un mundo en pie tras la guerra total, debe ser reorganizado bajo el espíritu de la Organización de Shanghái OCS y del grupo BRICS+.

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No hay forma de evitar la guerra; solo puede posponerse en beneficio de otros.

— Otto von Bismarck (canciller alemán, 1815-1898)

…finalmente, la única guerra que le queda a Prusia-Alemania por librar será una guerra mundial, una guerra mundial, además, de una extensión y violencia hasta ahora inimaginables.

— Friedrich Engels 1887 “En memoria de los patriotas alemanes sanguinarios. 1806 -1807”

En el artículo pasado que titulé, Dos eventos que dejó febrero, los astros y sus luces, escribí:

Postergar la confrontación que se dará inevitablemente ya no parece una opción. Irán aplazó una guerra abierta por ocho meses y quería postergarla una vez más aun sabiendo que Israel no dejaría avanzar una negociación. […]

En los años como imperios consolidados, ni chinos, rusos, indios o persas tuvieron un enemigo tan irracional, letal, idiota, arrojado, poderoso, con armas que son truenos de los dioses, como los Estados Unidos de América. La luz, recuerdo de los astros que fueron y han sido estos imperios, no sea, por el bien global, el velo que no les permita comprender que ya están en guerra abierta y que se desean sus cabezas. Que los novatos, los advenedizos de la historia, los atlánticos belicistas, están dispuestos a borrar de la memoria y la vida material su propia existencia y la de sus contrincantes.

Estos dos fragmentos que retomo del artículo anterior, en que analizo el papel ambiguo de la India en Medio Oriente, así como las alertas que abre, una vez más, la traición a las negociaciones por parte de EE.UU. a sus pares iraníes, señalan que, tener mil o cinco mil años de antigüedad como civilización, no constituye en sí una garantía de triunfo predestinado. Esto implicaría una visión determinista, anti materialista y anti dialéctica de la historia.

En otros artículos he resaltado el carácter desconcertante de la doctrina rusa sobre las líneas rojas, así como la ‘paciencia estratégica’ de China y la propia Rusia. Los analistas más agudos, líderes o autoridades militares de tales naciones, también quedan perplejos y no comprenden hasta dónde se estirará la contención -que no funciona ya para la OTAN- ni la ‘paciencia estratégica’ ante los Estados Unidos de América, que remasteriza doctrinas como la Monroe pero potenciada por un arma de baja intensidad letal: el dominio y control de medios de información donde todo lo efectuado se proyecta como ‘exitoso’, ‘genial’, ‘grandioso’, ‘perfecto’ o ‘un 15 sobre 10’, como calificó Trump al desempeño de su fuerza militar en la guerra en Oriente Medio.

Parece, al hacer una lectura de la actualidad, que la guerra por contradicciones entre las élites globales, que implica luchas multidimensionales de prestigio, religión, raza y además por supremacía y excepcionalismo en el caso israelí – estadounidense, va reduciendo, quemando las cartas jugadas mediante sus proxies y la guerra total se dará más pronto que tarde. De hecho, para el realista vivo más importante, John Mearsheimer, el concepto de ‘guerra por delegación’ es un error. Ya está la guerra entre potencias.

Lo que señalaré puntualmente, lo hago bajo la convicción de que ya se dio una inflexión evidente con los eventos del secuestro presidencial en Venezuela y la guerra contra Irán y ya no hay caso para China ni Rusia mirar hacia otro lado. Postergar más, tener más paciencia, correr de nuevo las líneas rojas, quizá les ponga en desventaja.

Así, aunque EE.UU. tiene cierto poderío militar no es poseedor exclusivo del mismo. No hay nadie en su sano juicio, salvo los europeos y los proxies occidentales, que no sepa que la fuerza militar mejor capacitada y más desarrollada tecnológicamente en el mundo es la rusa; salvo en proyección global, stealth, portaaviones, donde EE.UU. puede ser superior. Es difícil también que alguien sensato e informado no comprenda que la economía más sólida, el país más desarrollado hoy en infraestructura, robótica, IA, cadenas globales de suministro, flota naval civil, reforestación, mayor inversor en el mundo, mayor número de patentes, de ingenieros y de escuelas de alta calidad y con patrón energético multifactorial, es China.

Este último punto es importante, en tanto las guerras en Ucrania e Irán, así como el secuestro de la economía petrolera venezolana, tiene como principal objetivo, cerrar la fuente energética para el alto consumo industrial y de refrigeración para IA de China; quien tiene un mix de energías dispuesto: Carbón: 55-61%, petróleo: 18-20%; gas natural: 8-10%., renovables (hidroeléctrica, solar, eólica, etc.): 10-15% -donde la energía solar y eólica ya superaron el 20-25% en generación eléctrica en 2025, nuclear: 2-5%. y biomasa: 3%.

Por su parte, Rusia. A la que John McCain, el psicópata senador estadounidense solía llamar gasolinera con armas nucleares, tiene un mix energético de: gas natural: 52-55%, petróleo: 19-20%, carbón: 15-18%, nuclear: 10%, hidroeléctrica: 2-4% y renovables: 1%

La cooperación estratégica ruso-china se extiende más allá de los oleoductos de gas y petróleo a la cooperación en el Ártico y las proyecciones de cambio de patrón energético a mediano plazo en las dos naciones en cooperación para construcción de centrales nucleares de quinta generación en donde el residuo nuclear es cero, tema liderado por Rusia y también con incursión significativa china. Esto queda documentado en la entrevista al experto Henry Tillman, acerca de la revolución del Torio en China.

Entonces, la guerra en Irán, que intenta cortar suministros de hidrocarburos a China, mediante Israel, la misma idea de derrotar a Rusia a través de Ucrania, el secuestro de la industria petrolera venezolana, ya son iteraciones del mismo patrón inevitable: todos los caminos conducen a China, mientras se destroza a sus socios.

Por donde pasa la energía en rutas marítimas, pasan las mercancías y las cadenas de valor. La energía es vital para las economías y las economías, en tanto productoras de mercancías, bienes y servicios, dan sentido a la producción consumo de energía. Todas las agresiones sufridas por Rusia y China tienen ya en sí la meta de una reorganización internacional de los grandes negocios para el mediano y largo plazo.

Lo que el occidente colectivo liderado por el antiguo hegemón estadounidense grita es: reparte tus logros o te parto a golpes. Queremos los rendimientos de tu economía real para sanear nuestra economía financiarizada. Nivelemos mi decadencia con tu auge o mi decadencia te penetrará como un cáncer en forma de sanciones, terrorismo, ideologías de género, ‘orden basado en reglas -mías-’ o guerra bacteriológica.

Esto no es una confrontación entre modelos de bienestar diferentes. Es una guerra de élites con acentos religiosos o étnicos marcados. Es una guerra entre el atlantismo, el eurasianismo y el asiaísmo chino. El punto es sencillo y en ello el pragmatismo descarado, sin corrección política de Trump es claro: debes plegarte a EE.UU., ya sea vía aranceles, no apoyar a Rusia, no invertir en las regiones del mundo, salir de los puertos latinoamericanos, como los de Perú o Panamá o reducir los programas de competitividad económica, como sugirió Janet Yellen a China.

Le exige Trump a Irán, debes reducir tu programa nuclear a cero, dejar de fabricar misiles hipersónicos de más de 300 kilómetros de rango, dejarme nombrar a tu próximo gobernante, me importa un bledo tus 162 niñas asesinadas el 28 de febrero, me importa poco haber asesinado a tu líder espiritual, tampoco reparo en tus reservas internacionales congeladas, ni todas las sanciones que te he impuesto.

Finalmente, para el caso de Rusia, se le pide hacer un alto al fuego, dar oportunidad de inversión estadounidense en Rusia, congelar el conflicto, regalar sus 300 mil millones incautados por Europa, permitir tropas extranjeras en suelo ruso, balcanizar la nación, olvidarse de un Nuremberg 2.0 pues no importa ninguna muerte rusa, ni su lengua ni su religión ortodoxa ni su cultura milenaria y mejor debe plegarse al dominio occidental en silencio.

Los israelíes, que son a la vez judíos como religión y como etnia, nos ven al resto del mundo como algo menor que ganado o esclavos. Cada uno se merece, según sus tradiciones, mil doscientos gentiles, o Goyim, como nombran a todo NO JUDÍO. Así nos llaman y somos a sus ojos inferiores. Si un judío viola una gentil, no es delito. Si se queda con las tierras y olivares de palestinos, no es delito. Todo está basado, como con los norteamericanos y los europeos, en un excepcionalismo. Un derecho divino.

¿Cree acaso un chino o un ruso, de cuyos nacionales varios viven en Israel, que además de las razones económicas de la guerra, los gringos o sionistas algún día los verán, como iguales? ¿Creen que los occidentales y sionistas van a desaprovechar una coyuntura en donde por causa de la propia ‘paciencia estratégica’ se sienten con el arrojo de pasar una y mil líneas rojas? Rusos y chinos son Goyim, son gentiles, son menos que reses para los estadounidenses, europeos o sionistas.

Pero no es sólo un concepto étnico peyorativo. Está integrado por la función social o no del capital y la riqueza en esas naciones, en todas las naciones, por es una guerra entre las élites y donde el resto de la humanidad concursa en calidad de mártir y espectador, muchas veces pidiendo vasallaje, como los casos de Argentina, El Salvador e India.

El judaísmo extremado en el sionismo y el fascismo, son hermanos pegados por la cintura. ¿Se puede aplazar el choque con un contrincante así de monstruoso hoy en día? Antes, nos vendieron que los nazis mataron a los pobres judíos. Ahora fascistas y judíos sionistas, -lectores todos de la Torá, el Tanaj y el Estado judío de Herzl- se unen para vencer a las dos potencias antagónicas étnica y religiosamente, pero competidoras como élites planetarias en consolidación. Asesinan los primeros a rusos y eslavos desde el neonazismo banderista y masacran palestinos desde el judaísmo excepcionalista los otros.

Por qué atacar ahora al decadente hegemón

  • Reservas de munición crítica por guerra abierta en Ucrania. ¿podría alimentar tres frentes, si China toma Taiwán?
  • Inferioridad tecnológica. Aun siendo potente, no puede competir ni escalar al nivel de Rusia y China Juntas.
  • OTAN debilitada. Nadie en Europa quiere sumarse de buena gana una guerra más. España ha dado el primer bandazo, además de negarse a subir a un 5% su inversión en la OTAN.
  • OTAN sin armas, con stocks agotados por apoyo a ucronazis, cuerpos militares no capacitados o minúsculos, sin motivación existencial, sin fuerza de comando y control, plegada a una fuerza estadounidense abrumada.
  • Estados Unidos ya des territorializó la lucha de regional a global. Ataca lanchas supuestamente narcotraficantes en el Pacífico y el Caribe; incauta cargueros de petróleo con banderas china o rusa; hostiga con Europa a la flota marina de carga rusa, la golpea con agentes ucranianos lejos del Mar Negro, donde éstos tendrían acceso; tomó prisionero a un aliado que se sentaba sobre la mayor reserva de petróleo -Nicolás Maduro-; quitó puertos o participaciones de empresas chinas en Panamá; atacó una fragata iraní en Cachemira, que carecía de armas, lejos de las zonas de combate. Y esto para no volver sobre todas las agresiones a Rusia desde 2014 o las provocaciones en Taiwán a China o la instigación a protestas en Hong Kong y el levantamiento de los uigures en la región noroeste de Xinjiang.
  • Irán en una semana destrozó más de 20 bases militares estadounidenses en la región, atacó en profundidad a Israel y mantiene una estrategia agresiva en el estrecho de Ormuz limitando el paso de cargueros y atacando a la flota naval estadounidense. Esto quiere decir que Rusia puede ser más agresiva con la OTAN y el respaldo y participación de ésta en Ucrania. Difícilmente EE.UU. invocará el artículo 5 de defensa mutua por ataque a un socio OTAN. No arriesgará EE.UU. sus propias ciudades. Según el analista Gilbert Doctorow, este ya es un debate en la sociedad y los expertos rusos que piden finiquitar la larga Operación Militar Especial.
  • Europa con tasa de natalidad a la baja; ideologías de género que la desarticularon de sentimientos no sólo nacionales sino de conciencia de clase social, derivada de las luchas del siglo XVIII, XIX y XX, una Europa donde crecía una clase media con capacidad de ahorro; dependiente ahora de combustibles estadounidenses, desindustrializada, plegada a regañadientes a China, anhelando los combustibles rusos, pero cerrando esto a futuro.
  • Precios del oro, petróleo, plata y fletes de transporte al alza. Todo esto debilita a EE.UU. y a Europa, significativamente, pues nunca han desarrollado la infraestructura logística que compita con China.
  • Calentamiento desbordado de la deuda estadounidense llegando a 30 billones (o trillones) de dólares, lo que al lado de las deudas europeas hacen deseable una guerra y les torna agresivas.
  • Crisis interna de dirección política. Crisis moral interna -archivos Epstein-. Crisis sanitaria y de consumo de fentanilo. Descomposición social en un quinto de su población. Satanización de los únicos que producen economía real: los migrantes.
  • Estados Unidos es un imperio formado en su publicidad. En su American Dream. En la proyección de poder militar más dólar en Hollywood. En el celuloide. El actual presidente psicópata, enfermo mitómano, megalómano y su cohorte de pusilánimes, se han envalentonado al ver que nadie los para. Creen que la extracción de Maduro, seguramente negociada con élites locales, es un gran triunfo expresión de su excepcionalismo. Rusia y China deben decir NO. No es así.
  • La ruta del Ártico, las conexiones portuarias logradas por China con todo el mundo, presionan a occidente y quieren una guerra en sus tiempos, en sus términos y en su provecho: no en Europa ni Norteamérica, no lastimando sus intereses y con un mundial de fútbol, para poner un ejemplo de su descaro y altivez, en paz, mientras hacen arder el mundo. El mundo bajo un gran esquema libio. Todo en caos, pero con explotación petrolera.
  • Occidente no podría llevar a buen término una guerra con los frentes abiertos más otro directo puesto por China y Rusia. Las guerras, así sean totales abiertas, se desarrollan en el espectro de la barbarie de las armas convencionales. Siempre habrá la posibilidad de escalada a fase nuclear, pero eso NO SERÍA UNA GUERRA, sino el epitafio de la Destrucción Mutua Asegurada.

Al inicio del texto señalaba que pensar el milenarismo como garantía de triunfo predestinado implicaría una visión determinista, anti materialista y anti dialéctica de la historia. La guerra es connatural a una naturaleza atrasada humana, quizá, o a una forma consecuente y paulatina en donde se decantan las más agudas contradicciones. Allí donde una palabra o un insulto no logran su efecto. Donde la intimidación ya no coacciona. Donde las líneas rojas no son creíbles. Donde el amo y el esclavo están dispuestos a la desaparición por aniquilación.

Se dice en el materialismo histórico que las contradicciones antagónicas, entre opuestos, como pobre – rico, esclavo – esclavista, no tienen resolución. Su única forma de ruptura es mediante el ejercicio de la fuerza, la revolución. Esta NO es esa circunstancia.

Vivimos la lucha de contradicciones no antagónicas. ¿Están dispuestas las élites globales a llegar a un acuerdo, con tal de comer y dormir bien y seguirnos explotando?

El tiempo y los hechos muestran que hay que ir a guerra abierta y Rusia y China deben asumir de frente este papel ineludible y dialéctico, pues si caen, por dormir en la confianza y los laureles de su milenarismo, caemos todos en el Sur Global, como idea alternativa de sociedad multipolar y policéntrica, camino a posibles nuevas revoluciones honestas a futuro.

Posdata:

Nadie debe querer la guerra ni motivarla, pero tampoco temerla.

La guerra es multidimensional, no sólo es el desenfreno de la muerte.

La guerra actual, como las guerras anteriores a 1939, es guerra entre castas o élites.

La guerra actual no se libra para que prevalezca un mejor Estado de Bienestar, sino un menor Estado de malestar.

Las guerras, si no son revolucionarias, no sirven para nada, no liberan nada, no crean nada, no permiten transitar hacia nada nuevo.

Si queda un mundo en pie tras la guerra total, debe ser reorganizado bajo el espíritu de la Organización de Shanghái OCS y del grupo BRICS+. Espero que éstos logren estar a la altura de tal momento histórico.

¡NO más espíritus de Anchorage!

Debo decir que uno de los diplomáticos más admirables de la actualidad, Sergei Víktorovich Lavrov, lleva al menos un año mostrando que el tiempo de la diplomacia se ha pausado.

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Quaest: 58% dos brasileiros temem que Trump faça no Brasil o que fez na Venezuela https://strategic-culture.su/news/2026/02/26/quaest-58-dos-brasileiros-temem-que-trump-faca-no-brasil-o-que-fez-na-venezuela/ Thu, 26 Feb 2026 20:26:18 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890814 Operação militar dos EUA no início do ano bombardeou e invadiu o país sul-americano para sequestrar Nicolás Maduro

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– A maioria dos brasileiros demonstra apreensão diante da possibilidade de os Estados Unidos adotarem medidas contra o Brasil semelhantes às aplicadas recentemente na Venezuela. O temor ganhou força após a ofensiva militar determinada por Donald Trump, presidente dos Estados Unidos, contra o país sul-americano, episódio que reacendeu o debate sobre soberania, direito internacional e o papel do governo brasileiro no cenário global.

Segundo levantamento do instituto Genial/Quaest, divulgado pela Folha de São Paulo, 58% dos entrevistados afirmaram temer que Washington possa agir de forma parecida em relação ao Brasil. A pesquisa analisou a percepção da população sobre a atuação dos Estados Unidos na Venezuela e também sobre a resposta do governo do presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) ao episódio.

O ataque ordenado por Donald Trump resultou em bombardeios sobre Caracas e no sequestro de Nicolás Maduro, fato que gerou forte repercussão internacional. Diante do cenário, a pesquisa também buscou identificar qual deveria ser a postura brasileira frente ao embate entre Washington e Caracas. Para 66% dos entrevistados, o Brasil deve manter neutralidade. Outros 18% defendem apoio à ação norte-americana, enquanto 10% avaliam que o país deveria se opor diretamente.

Horas após os ataques, o presidente Lula se manifestou publicamente contra a operação militar. Em publicação nas redes sociais, afirmou que a incursão ultrapassou uma “linha inaceitável” e alertou para os riscos da violação do direito internacional. “Atacar países, em flagrante violação do direito internacional, representa o primeiro passo para um mundo de violência, caos e instabilidade, em que a lei do mais forte prevalece”, escreveu o presidente. Em outra mensagem, reforçou: “A condenação ao uso da força é consistente com a posição que o Brasil sempre tem adotado em situações recentes em outros países e regiões”.

Dias depois, o governo brasileiro endureceu o discurso. Durante reunião do conselho permanente da Organização dos Estados Americanos (OEA), em Washington, o representante do Brasil, Benoni Belli, afirmou que Nicolás Maduro havia sido “sequestrado”, termo que elevou o tom crítico da diplomacia brasileira em relação à ação dos Estados Unidos.

A pesquisa, realizada entre os dias 8 e 11 de janeiro, após as manifestações do governo brasileiro, também avaliou a opinião da população sobre a postura adotada por Lula. Para 51% dos entrevistados, a reação do presidente foi considerada errada. Já 37% avaliaram a atitude como correta, enquanto 12% disseram não saber ou preferiram não responder.

Os dados revelam forte diferença de percepção conforme o posicionamento político dos entrevistados. Entre os que se identificam como de esquerda não alinhada ao lulismo, 72% consideraram correta a postura do presidente, contra 23% que a classificaram como errada. Já no grupo que se declara de direita não bolsonarista, 82% avaliaram negativamente a reação do governo, enquanto apenas 11% a aprovaram.

O impacto eleitoral do episódio também foi medido. Para 24% dos entrevistados, a posição de Lula diante da crise pode influenciar o voto nas eleições deste ano. Desses, 17% afirmaram que o episódio aumenta a preferência pela oposição, enquanto 7% disseram que fortalece o apoio ao presidente. A maioria, 71%, declarou que o tema não interfere em sua decisão eleitoral.

O levantamento mostrou ainda que 24% da amostra disseram não ter conhecimento da notícia sobre a prisão de Nicolás Maduro. Entre os que opinaram, 46% afirmaram apoiar a ação militar norte-americana, enquanto 39% disseram desaprová-la. Ao serem questionados sobre a legitimidade de interferir em outro país para prender um líder acusado de autoritarismo, 50% consideraram a prática aceitável, contra 41% que a julgaram inaceitável.

A pesquisa Genial/Quaest ouviu presencialmente 2.004 brasileiros com 16 anos ou mais. A margem de erro é de dois pontos percentuais, com nível de confiança de 95%.

Publicado originalmente por   brasil247.com

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Iran war described as ‘biggest opportunity’ at U.S. oil lobby’s DC summit https://strategic-culture.su/news/2026/02/16/iran-war-described-as-biggest-opportunity-us-oil-lobbys-dc-summit/ Mon, 16 Feb 2026 13:29:03 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890626 An attendee told The Grayzone that oil industry heavyweights were less excited about Trump’s Venezuela policy, privately complaining about the President’s aggressive push to restart their operations.

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When the American Petroleum Institute (API) gathered oil industry leaders and lobbyists for a “State of American Energy” summit on January 16, 2026, the geopolitical landscape seemed to be shifting dramatically in their favor. However, an attendee of the resource extraction cartel’s most important annual lobbying conference told The Grayzone that participants privately grumbled about President Donald Trump’s heavy-handed attempts to steer their agenda, particularly in Venezuela, where he has demanded they immediately restart operations.

Two weeks before the API summit, the US military kidnapped Venezuelan President Nicolas Maduro in a violent raid, enabling the Trump administration to commandeer the country’s oil reserves. Meanwhile, foreign-backed riots left thousands dead in oil-rich Iran on January 8 and 9, generating enough instability to excite Western governments about the prospects of regime change.

From the stage at Washington DC’s Anthem theater, veteran industry consultant Bob McNally of the Rapidan Energy Group could not contain his excitement over the prospect of toppling the Islamic Republic of Iran.

“Iran holds the biggest promise as well, though they’re the biggest risk, but the biggest opportunity,” McNally proclaimed. “If you can imagine the United States opening an embassy in Tehran, the regime in Tehran reflecting its people – the most pro American population outside of Israel in the Middle East, culturally, commercially adept – historic. If you can imagine our industry going back there, we would get a lot more oil, a lot sooner than we will out of Venezuela.”

According to McNally, who formerly advised President George W. Bush on energy policy, a US regime change war on Iran would be a “terrible day for Moscow, [a] wonderful day for the Iranians, the United States, the oil industry and world peace.”

However, like many industry titans at the API summit, McNally saw Venezuela as a high-risk, low-return investment, even after the de facto US takeover of its resources. “Since the President’s decision to apprehend Nicolas Maduro, I think we’ve seen, you know, private conversations, the meeting at the White House, the administration has had to learn, you don’t go into Venezuela, turn a tap and 3 million barrels a day flow. It doesn’t happen like that,” he commented.

McNally went on to suggest the oil industry was pushing back on Trump’s demands that it immediately reinvest in Venezuela: “The prize in Venezuela is getting back from below a million barrels a day to between three and four million barrels a day, and that we will measure in many years and many decades. And that’s the truth. And the industry is speaking that truth to the administration.”

A week before the API summit, ExxonMobil CEO Darren Woods declared Venezuela “uninvestable” based on “legal and commercial constructs” put in place by the governments of former presidents Hugo Chavez and Nicolas Maduro.

President Donald Trump responded to Woods’ statement by thundering, “I didn’t like their response, they’re playing too cute.” While Trump pledged to “keep [ExxonMobil] out” of Venezuela, he has since praised Acting President Delcy Rodriguez for enacting free market-oriented reforms to accommodate companies like ExxonMobil.

At the time of publication, US Energy Secretary and former Liberty Energy CEO Chris Wright is touring Venezuela’s Orinoco oil belt alongside Acting President Rodriguez. The scenes of forced comity suggested further free market reforms to Venezuela’s PDVSA oil company may be on the way.

In private, oilmen grumble about Trump’s Venezuela demands

An attendee of the API summit who was privy to backroom conversations told The Grayzone that the risks of returning to Venezuela dominated private conversations among oil industry players. They said that other participants privately echoed McNally’s dim assessment of reopening in Venezuela, and were especially concerned about potential disruption of their operations by guerrilla organizations like FARC and ELN.

The oilmen also expressed worry about alienating international partners by diverting operations to Venezuela, or by fueling competition that could deprive themselves of revenue. They seemed confused about Trump’s haste to invade Venezuela, the attendee recalled, and said they needed to educate the White House about their hesitation to leap headfirst into such an unstable environment.

The negative attitude on display at the oil industry’s most important Beltway gathering suggested that the Venezuela policy was being driven not by the extraction industry’s thirst for profits, but by the ideological passions of the South Florida lobby of Cuban and Venezuelan Americans fronted by Secretary of State Marco Rubio.

In fact, according to the API attendee, participants in the “State of American Energy” summit privately seethed about Trump’s demand that they risk their profits to support his Venezuela takeover. “For them, this was a major shift in the historical relationship between politicians and corporations, where the politician was pushing the agenda,” they told The Grayzone. “I found this very telling about who actually controls the country.”

The oil lobby sponsors a TV show to glorify itself

The API “State of American Energy” summit’s program closed with a session which demonstrated the power of America’s oil lobby to influence Hollywood content.

On stage beside actor Andy Garcia, a star of a new Paramount+ show, Landman, API President Mike Sommers boasted about his role in sponsoring a dramatic series which glorifies a heavily maligned industry on a Trump-aligned network.

“Many people have asked oftentimes, how did you end up with this great partnership with Landman? I’ve often been asked if I actually write the show,” Sommers joked. “Of course that isn’t true, but the true story behind how we got involved with Landman, is that we were a little bit concerned about how Hollywood would portray the great industry that we serve every single day. So we decided to do some ads during season one. And afterwards, we figured out real fast that Landman was gonna be positive for the American oil and gas industry.”

According to Axios, API provided Landman with “a seven figure ad campaign,” ensuring the show’s viability on Paramount+, a network purchased in 2025 by the pro-Trump, ultra-Zionist billionaire heir David Ellison.

Landman’s plotlines sell viewers on the image of America’s extraction industry as a vital force that is entitled to bend the rules and make crooked deals in order to keep the oil flowing. In one episode, the roguish “landman” protagonist Tommy Norris, played by Billy Bob Thornton, finds himself involved in a turf war with a Mexican narco-cartel which controls a valuable plot of land. To increase his leverage over the cartel, Tommy threatens to trigger Drug Enforcement Agency (DEA) involvement unless they stand down. Ultimately, the cartel agrees to co-exist with Tommy’s company, M-Tex Oil, ensuring secure drilling and lucrative profits.

It’s a plot that could have been ripped from actual headlines about the US oil industry’s secret dealings with Mexican cartels and designated terrorist groups. And just months after the Trump administration initiated a legally dubious anti-drug operation off Venezuela’s coast to increase pressure on Maduro, who now languishes in a federal prison cell as Washington dictates energy policy to Caracas, the API-sponsored Landman feels increasingly like predictive programming.

Original article: thegrayzone.com

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Il Progetto Vault, chiave della strategia anticinese di Trump https://strategic-culture.su/news/2026/02/14/il-progetto-vault-chiave-della-strategia-anticinese-di-trump/ Sat, 14 Feb 2026 13:30:07 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890581 Se da una parte Donald Trump cerca di mantenere un canale di dialogo aperto con Pechino in virtù dello storico rapporto personale con Xi Jinping, dall’altra l’Amministrazione USA sta predisponendo una strategia di ridefinizione delle catene del valore globali per mettere in difficoltà Pechino e aumentare la propria capacità di autosufficienza militare.

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Un investimento da quasi 12 miliardi di dollari per blindare l’industria statunitense dalle scosse geopolitiche e ridurre la dipendenza dalla Cina è alla base del “Project Vault”, una riserva strategica di minerali critici destinata a garantire forniture stabili a settori chiave come automotive, tecnologia, difesa ed energia, sul modello della Strategic Petroleum Reserve creata negli anni Settanta dopo lo choc petrolifero. Il progetto prevede un finanziamento iniziale da 10 miliardi di dollari sotto forma di prestito quindicennale della Us Export-Import Bank (Ex-Im), affiancato da circa 1,67 miliardi di capitale privato.

“Lanciamo quello che sarà conosciuto come Project Vault per garantire che le aziende e i lavoratori americani non subiscano mai danni a causa di eventuali carenze”, secondo quanto dichiarato da Trump alla Casa Bianca, affiancato dalla ceo di General Motors, Mary Barra, e dall’imprenditore del settore minerario, Robert Friedland. Il presidente USA ha sottolineato di aspettarsi anche un ritorno economico dall’operazione ma il fine geopolitico è evidente.

La nuova riserva, una prima assoluta per il settore civile statunitense, sarà composta da terre rare e minerali critici come gallio e cobalto, indispensabili per la produzione di iPhone, batterie, motori per jet, radar e veicoli elettrici. L’obiettivo è attenuare l’impatto di improvvise interruzioni delle forniture e di forti oscillazioni dei prezzi, in un contesto globale segnato da crescenti tensioni geopolitiche.

Il nodo centrale è la Cina. Pechino controlla circa il 70% dell’estrazione mondiale di terre rare e quasi il 90% della loro lavorazione, una capacità che negli ultimi anni si è tradotta in una leva politica e commerciale sempre più evidente. Lo scorso anno, durante il confronto innescato dai dazi imposti da Washington, la Cina ha ristretto l’export di alcuni materiali strategici, costringendo diversi produttori statunitensi a rallentare o ridurre la produzione e mettendo in difficoltà il Pentagono che su quelle risorse minerarie basa la propria fabbricazione di armi. “Non vogliamo mai più rivivere quello che abbiamo passato un anno fa”, ha detto Trump, riferendosi a tale situazione.

Il progetto coinvolge intanto una decina di grandi gruppi industriali, tra cui Gm, Stellantis, Boeing, Corning, Ge Vernova e Google. Tre case di trading specializzate nelle materie prime, Hartree Partners, Traxys North America e Mercuria Energy Group, si occuperanno degli acquisti e del riempimento della riserva. L’annuncio ha avuto effetti immediati sui mercati: i titoli di diverse società statunitensi attive nelle terre rare e nei metalli critici sono balzati nelle contrattazioni in Borsa.

Parallelamente, l’Amministrazione Trump sta intensificando la diplomazia delle materie prime. Gli Stati Uniti hanno già siglato accordi di cooperazione con Australia, Giappone, Malesia e altri Paesi e puntano ad ampliare ulteriormente la rete, in una sorta di riedizione dell’alleanza delle democrazie lanciata da Joe Biden alcuni anni fa.

Il tema è al centro della conferenza ministeriale sui minerali critici a Washington, al Dipartimento di Stato, con la partecipazione del Segretario di Stato, Marco Rubio, e del Vicepresidente Jd Vance, che aprono i lavori. All’incontro prende parte anche il titolare della Farnesina, Antonio Tajani, insieme a rappresentanti di diversi Paesi europei, africani e asiatici, a conferma della dimensione sempre più internazionale della sfida sulle catene di approvvigionamento. Secondo il Guardian, il “Project Vault” è il tema centrale della conferenza, durante la quale dovrebbero essere firmati anche diversi accordi bilaterali volti a migliorare e coordinare la logistica della catena di approvvigionamento. Il Dipartimento di Stato ha dichiarato nella nota stampa relativa all’evento che l’incontro “creerà uno slancio per la collaborazione” tra i partecipanti al fine di garantire l’accesso alle terre rare senza passare dalla Cina.

Nei giorni scorsi, il Vicepresidente degli Stati Uniti JD Vance ha tenuto un discorso programmatico ai delegati dei principali Paesi produttori di minerali, cercando di garantire un blocco commerciale di terre rare per sfidare Pechino, mentre a gennaio 2026, un gruppo bipartisan di legislatori ha proposto una nuova agenzia con 2,5 miliardi di dollari per stimolare la produzione di terre rare e altri minerali essenziali.

L’UE si trova ad affrontare molte delle stesse vulnerabilità degli Stati Uniti. L’Europa non ha quasi nessuna capacità di raffinazione interna di terre rare e dipende in modo schiacciante dai trasformatori cinesi per i magneti permanenti utilizzati nelle turbine eoliche, nei veicoli elettrici e negli aerei da caccia. Il Critical Raw Materials Act dell’Unione Europea stabilisce obiettivi non vincolanti per l’estrazione, la lavorazione e il riciclaggio nazionali, mentre nuovi finanziamenti mirano ad accelerare i progetti minerari in Svezia, Finlandia e Groenlandia, che fa parte del Regno di Danimarca. Queste regioni ospitano alcuni dei giacimenti di terre rare più promettenti del blocco, con la Groenlandia che offre un potenziale particolarmente significativo nonostante il suo status non appartenente all’UE, citato di recente da Trump quando ha lanciato una nuova offerta per portare l’isola sotto il controllo degli Stati Uniti.

Diverse aziende europee, tra cui la tedesca Vacuumschmelze, stanno espandendo la produzione di magneti permanenti per offrire al Vecchio Continente la sua prima alternativa alle forniture cinesi.

Dopo che Bruxelles ha proposto un’alleanza per le terre rare oltreoceano, l’Ufficio del rappresentante commerciale degli Stati Uniti ha confermato che avrebbe collaborato con l’UE e il Giappone per “attenuare le vulnerabilità critiche della catena di approvvigionamento”. In un comunicato stampa congiunto si afferma che i partner stanno “compiendo passi significativi per aumentare la loro sicurezza economica e nazionale”, rafforzando la resilienza nel settore minerario critico.

Tra le nazioni riunite figurano anche importanti o emergenti fornitori come Australia, India e Thailandia, insieme a consumatori e trasformatori di terre rare, Corea del Sud, Germania e Canada. Sono presenti anche diverse nazioni africane, tra cui la Repubblica Democratica del Congo, considerate partner essenziali per la fornitura di altri minerali critici. Il blocco commerciale proposto dagli USA regolerebbe i prezzi minimi per le materie prime essenziali, per impedire alla Cina di aumentare improvvisamente le esportazioni e di praticare prezzi inferiori a quelli degli altri Paesi.

Molti analisti, tuttavia, ritengono che ci vorranno dai cinque ai dieci anni di investimenti costanti per lanciare una sfida credibile al principale produttore mondiale e che ciò potrebbe creare un eccesso di minerali essenziali se i Paesi seguissero l’esempio degli Stati Uniti e creassero le proprie scorte.

La posizione della Cina non è cambiata nel mantenere sicure e stabili le catene industriali e di approvvigionamento globali di minerali essenziali, ha dichiarato invece in una conferenza stampa Lin Jian, portavoce del Ministero degli Esteri cinese, sottolineando che tutte le parti hanno la responsabilità di svolgere un ruolo costruttivo in tal senso. Un esperto cinese ha affermato che è improbabile che la mossa degli Stati Uniti raggiunga i suoi obiettivi a breve termine, poiché le vere sfide – l’acquisizione di tecnologie avanzate e l’aumento della capacità produttiva – non possono essere risolte con azioni semplici o dirette.

Il progetto riguarda essenzialmente l’accumulo di scorte piuttosto che la produzione. Funziona più come una riserva a breve termine (un anno circa) che come una soluzione fondamentale. L’approvvigionamento di minerali critici è fondamentalmente vincolato dalla capacità produttiva e di esecuzione effettiva delle aziende, una sfida strutturale che rimane in gran parte irrisolta negli Stati Uniti; le vere sfide nella ricostruzione della catena di approvvigionamento nordamericana delle terre rare risiedono nell’acquisizione di tecnologie avanzate e nell’aumento della capacità produttiva, due questioni fondamentali che non possono essere risolte con misure semplici o superficiali.

Nel lungo termine, i vantaggi della Cina in termini di riserve di risorse e capacità di lavorazione significano che essa non sarà facilmente sostituita o superata; inoltre, Pechino ha costantemente sottolineato che le autorizzazioni all’esportazione di terre rare saranno concesse a richieste qualificate in conformità con le normative vigenti, e che continuerà ad impegnarsi a garantire la stabilità e il flusso senza ostacoli delle catene di approvvigionamento globali. La spinta di Washington a creare raggruppamenti esclusivi nel settore delle terre rare per eliminare la sua cosiddetta dipendenza dalla Cina viola le regole del mercato e interferisce con il normale funzionamento delle catene industriali e di approvvigionamento globali.

Dal punto di vista geopolitico, il ricompattamento occidentale USA-UE non è altro che una conseguenza del fallito tentativo di Trump di separare Mosca da Pechino. Nei giorni scorsi ci sono stati diversi segnali al riguardo: quando gli Stati Uniti hanno deciso di non rinnovare il Trattato New Start sulle bombe nucleari dicendo di voler coinvolgere la Cina, la Russia ha ribadito che per lei Pechino è un partner estremamente affidabile e non ha bisogno di garanzie da parte cinese su questo dossier; dopo aver accettato un invito ufficiale a recarsi in Cina, Vladimir Putin ha sottolineato che nonostante la stagione invernale tra Mosca e Pechino “è sempre Primavera”; nei recenti colloqui a livello di Ministeri della Difesa, Pechino ha chiesto a Mosca di innalzare ulteriormente il livello della cooperazione militare tra i due Paesi, come dimostrato dalle esercitazioni navali congiunte Mosca-Pechino-Teheran e dalla comune posizione politica russo-cinese sull’assedio statunitense a Cuba e Venezuela (a Mosca, il KPRF ha istituito il comitato per la liberazione di Maduro).

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U.S. holds secret indictment of Delcy Rodriguez, top opposition journo claims https://strategic-culture.su/news/2026/02/12/u-s-holds-secret-indictment-of-delcy-rodriguez-top-opposition-journo-claims/ Thu, 12 Feb 2026 13:34:12 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890555 By Max BLUMENTHAL

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A US-funded opposition journalist revealed the Trump DOJ has crafted a secret indictment of Venezuela’s Acting President to “hold it over her head,” and will execute it if she “derails.”

The Trump administration is using a secret indictment to assert leverage over Venezuela’s Acting President Delcy Rodríguez, according to the editor-in-chief of the US government-funded outlet, Armando.info.

“One of the information we manage is that the US is holding an indictment against [Rodriguez] to make it public, just in case she derails,” Valentina Lares Martiz revealed during a February 6, 2026 webinar hosted by the Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), an outlet also sponsored by the US government.

“Just to hold it over her head?” asked OCCRP deputy editor Julia Wallace.

“Yeah, so, I think she, she and her brother [Jorge Rodríguez], they are in this survival mode, and they will have the capacity to move the pieces, as long as the US backs her up,” Armando.info’s Lares Martiz affirmed.

A January 17, 2026 report by the Associated Press revealed that the Drug Enforcement Administration classified Acting president Rodríguez as a “priority target” almost as soon as she was appointed as Vice President in 2018.

David Smilde, an academic who crusades for regime change in Venezuela at the US government and ExxonMobil-funded Atlantic Council, described the DEA investigation of Rodríguez as “logical.” Smilde explained to the AP that the investigation “gives the U.S. government leverage over her. She may fear that if she does not do as the Trump administration demands, she could end up with an indictment like Maduro.”

During the OCCRP webinar, Steven Dudley of the State Department-funded Insight Crime outlet remarked that “this isn’t without precedent, in terms of [the US government] hanging an indictment over somebody to cajole them into doing their bidding.”

Dudley added, “They don’t need an indictment to cajole people. They have a giant military, and they’ve shown that they’re willing to use that military. That is the biggest stick.”

Confronting “a military aggression unprecedented in our history”

Delcy Rodríguez stepped in as Acting President following a deadly US military raid on Caracas this January 3 which left over 100 dead, including 32 Cuban military officers, and resulted in the kidnapping of President Nicolas Maduro and his wife, Cilia Flores. In an interview with The Atlantic the following day, US President Donald Trump recognized Rodríguez as the new leader, but warned, “if she doesn’t do what’s right, she is going to pay a very big price, probably bigger than Maduro.”

Since then, Rodríguez has presided over the passage of an Organic Law on Hydrocarbons which rolled back the socialist reforms the late President Hugo Chavez made to the country’s state oil company, PDVSA. In a January 16 speech to Venezuela’s National Council of Economic Productivity, Rodríguez explained the impetus for the new law:

“Enough time has passed, and Venezuela has been subjected to an unprecedented economic blockade. Well, recently, there has been a military aggression unprecedented in our history, and Venezuela must move forward…without compromising historical principles or compromising Venezuelan dignity. And in that direction, we have made the decision, seeing the successful results of the business models contemplated in the organic anti-blockade law, to take the models that are there and incorporate them into the Organic Law on Hydrocarbons.”

While the law allows Venezuela to draw new revenue streams from an oil sector that has withstood years of punishing sanctions, the Trump administration has assumed custody of Venezuela’s oil revenue at the point of a gun, holding the profits in a private account in Qatar which is not accountable to Congress.

Rodríguez and her older brother, Jorge, have both served in influential roles under Maduro, with Delcy Rodriguez operating as Vice President while overseeing hydrocarbon policy. In 2018, she initiated a project to survive Trump’s “maximum pressure” policy, successfully guiding an Organic Anti-Blockade law through the Constituent Assembly which reformed PDVSA. Since Maduro’s abduction, the Rodríguez siblings have been under mounting pressure to accommodate onerous demands from Washington in order to prevent a destabilizing process of regime change. Looming behind every move is the memory of their father, Jorge Antonio Rodríguez, a leftist militant who was tortured to death in prison by CIA-trained interrogators under a pro-US government in 1976.

In the past, the US Department of Justice (DOJ) has used sealed indictments to deny targets of its global lawfare regime the chance to pre-empt investigations. As The Grayzone revealed, Trump’s DOJ secretly indicted Wikileaks co-founder Julian Assange on December 21, 2017, just one day after CIA spies learned that Assange was planning to leave the Ecuadorian embassy in London where he had been given sanctuary. On April 11, 2019, British police stormed the embassy on US orders and arrested Assange in a blatant violation of diplomatic sovereignty.

Colombian-born Venezuelan official Alex Saab was also the target of a secret US indictment that was only publicized after he was abducted from an airport in Cape Verde while on an official diplomatic mission in 2020.

During the OCCRP webinar, Armando.info’s Lares Martiz noted that the US slapped sanctions on Delcy Rodríguez in 2017, however, “she doesn’t have an open and formal investigation against her.”

But that could all change, she insisted, if the Acting President defies the Trump administration’s paternalistic instructions.

Pro-transparency Armando.info: based at a Delaware mailbox, funded by Washington

Lares Martiz is in a prime position to know if the US is preparing a secret indictment of Rodriguez, as the publication she edits, Armando.info, functions at the center of a network of US government-funded journalistic outlets which exist to shop dirt on Latin American leaders targeted by Washington.

 

Though its staff operate from Bogota, Colombia, Armando.info is registered at a post office box in Newark, Delaware, where it is listed by Delaware’s Division of Corporations as “not in good standing.”

One of Armando.info’s top donors is the National Endowment for Democracy, a CIA spin-off which channels US money into opposition parties and media promoting regime change. The outlet is also listed as a member of the “global network” of OCCRP, which has received most of its budget from the US Agency for International Development (USAID).

A 2024-25 Frontline documentary series about Armando.info’s work in Venezuela, “A Dangerous Assignment,” made it clear the outlet’s staff were dedicated anti-Chavista operatives seemingly coordinating their work with the US government. The documentary chronicled the investigation by Lares Martiz and her colleague, Roberto Deniz, of the Colombian-born Venezuelan official Alex Saab, who had spearheaded a food importation program known as CLAP that aimed to prevent widespread hunger amid crushing American sanctions by providing food at below market value to the Venezuelan public. Published by the US government’s Public Broadcasting Service, “A Dangerous Assignment” received “investment support” from Luminate, an NGO founded by US intelligence-adjacent billionaire Pierre Omidyar.

In 2020, Saab was abducted under orders from US authorities following a series of Armando.info reports accusing him of using the CLAP program as an avenue for corruption. He was released from US federal prison through a December 2023 prisoner swap. By this point, Armando.info’s leadership had left Venezuela following lawsuits by Attorney General Tarek William Saab.

In the aftermath of Maduro’s abduction, the Armando.info team is homing in on Saab once again, and apparently working to whip up a dossier on the newly-inaugurated president.

But during the OCCRP webinar, Lares Martiz conceded that she lacks compromising information on Delcy Rodriguez and her brother, Jorge: “they are hardly [in any] cases of corruption that I have written [about], or in Armando.info, or even OCCRP has investigated.”

But she suggested that US intelligence is actively investigating Venezuela’s state oil company in search of dirt on Venezuela’s new president. “Everything is related to corruption in PDVSA,” she remarked. “I think it’s going to be looked up very carefully.”

On January 16, Rodriguez met in her office with CIA Director John Ratcliffe. Later that month, CNN reported that the CIA “is poised to help actively manage the Trump administration’s dealings with Venezuela’s new leadership.”

Original article:  thegrayzone.com

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Venezuela a un mes sin Maduro: Inyección económica por encima de reformas estructurales https://strategic-culture.su/news/2026/02/08/venezuela-a-un-mes-sin-maduro-inyeccion-economica-por-encima-de-reformas-estructurales/ Sun, 08 Feb 2026 15:27:53 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890481 El economista Manuel Sutherland detalla que después del 3 de enero lo que se observa es una apuesta fuerte por cambios rápidos y superficiales. Por su parte, Aldo Contreras afirma que, aunque los anuncios en materia económica han sido relevantes en las últimas semanas, los efectos reales sobre la economía se verán principalmente en el mediano y largo plazo. Para el politólogo Julio Urribarrí, el actual momento político que atraviesa Venezuela representa un punto de inflexión decisivo.

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Tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores la madrugada del 3 de enero durante la operación militar encabezada por Estados Unidos, Venezuela ingresó en una etapa inédita de “transición tutelada”. El arresto del líder socialista, trasladado a Nueva York y acusado de narcoterrorismo, provocó un quiebre abrupto del poder, que fue ocupado de inmediato por Delcy Rodríguez como presidenta interina, en medio de una fuerte presión internacional y con EE. UU. ejerciendo supervisión directa sobre las decisiones políticas, militares y económicas del país.

En las semanas siguientes, el nuevo gobierno anunció medidas exigidas por Estados Unidos y sus aliados: la liberación gradual de presos políticos bajo condiciones restrictivas, la presentación de una ley de amnistía limitada y el cierre de centros de detención emblemáticos.

Asimismo, se avanzó en una apertura petrolera sin precedentes, que permitió el ingreso directo de empresas privadas a los yacimientos y colocó la gestión de los ingresos bajo control estadounidense.

Para el economista y profesor universitario, Manuel Sutherland, después de la captura de Maduro, el gobierno encabezado por Trump ha colocado “la carreta delante de los caballos”.

El economista destaca que el orden correcto de los cambios que puedan presentarse en el país deberían ser de carácter institucional, democrático y jurídico, y solo en estrecha coordinación con ellos el orden económico.

Los cambios económicos pueden ser urgentes, pero no pueden desligarse de transformaciones profundas del Estado y del marco legal que les den legitimidad y sostenibilidad”, asegura.

Sutherland detalla que después del 3 de enero lo que se observa es una apuesta fuerte por cambios rápidos y superficiales, orientados a inyectar dinero en la economía lo antes posible, dejando las reformas estructurales para más adelante, lo que, a su juicio, implica riesgos significativos.

Venezuela necesita transformaciones profundas y aceleradas, pero bien jerarquizadas, y no solo medidas económicas de corto plazo. Un ejemplo claro de esto es la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que debió haberse discutido ampliamente con la sociedad civil, la academia, las facultades de Derecho, las escuelas de petróleo y economía, y expertos con larga trayectoria en la materia”, menciona.

Pese a ello, el especialista reconoce que existen expectativas económicas muy optimistas y explica que muchos sectores están entusiasmados con las aperturas, flexibilizaciones y liberalizaciones en los ámbitos económico y político.

En el mejor de los escenarios, Venezuela podría aspirar a una recuperación de dos dígitos e incluso sentar las bases de un “milagro económico”. Sin embargo, falta muchísimo por hacer, y por ahora, el país apenas está dando sus primeros pasos”, advierte.

 Resultados a largo plazo

Por su parte, el economista Aldo Contreras afirma que, aunque los anuncios en materia económica han sido relevantes en las últimas semanas, los efectos reales sobre la economía se verán principalmente en el mediano y largo plazo. Según explicó, harían falta al menos 12 meses para observar cambios sustanciales y alrededor de dieciocho meses para que estos sean sostenibles en el tiempo.

Contreras destacó como una de las medidas principales la reforma de la Ley de Hidrocarburos, a la que calificó como un quiebre histórico. Señaló que esta normativa permite la participación plena del sector privado y del capital extranjero sin esquemas de empresas mixtas ni procesos de nacionalización, lo que representa un nivel de apertura sin precedentes en la industria petrolera.

En el ámbito financiero, el economista señaló avances en el mercado cambiario mediante las mesas de cambio, donde ya se han movilizado cerca de 300 millones de dólares, con expectativas de nuevos ingresos, y destacó que de mantenerse esta dinámica, se considera posible una reducción progresiva de la brecha cambiaria.

Mencionó además, la discusión de nuevas leyes orientadas a mejorar la productividad, aunque advirtió sobre los riesgos asociados a la ley de precios acordados aprobada en primera discusión, la cual incluye mecanismos de supervisión que podrían afectar negativamente la actividad económica y comercial.

Señaló que existen anuncios sobre el posible regreso de empresas petroleras internacionales como ExxonMobil, Halliburton, ConocoPhillips, Chevron, Texaco y Shell, lo que podría traducirse en mayor producción y generación de empleo. No obstante, subrayó que para que estas inversiones se materialicen será clave garantizar seguridad jurídica y estabilidad institucional.

Las reuniones con organismos multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y el Fondo Latinoamericano de Reservas, junto con la recuperación de los bonos en los mercados internacionales, envían señales positivas desde la perspectiva de las expectativas económicas. En el segundo trimestre de 2026 podría observarse un cambio más claro en el dinamismo económico, impulsado por el aumento de las exportaciones y la apertura de nuevos mercados internacionales”, comenta.

 Madurez política

El politólogo Julio Urribarri resalta que el actual momento político que atraviesa Venezuela representa un punto de inflexión decisivo, cuyo desenlace dependerá fundamentalmente de la actuación tanto del gobierno como de la oposición.

A su juicio, el país se debate entre el pesimismo y la esperanza, y el rumbo final estará determinado por la capacidad de los actores políticos para gestionar de manera responsable los acontecimientos acelerados que se están produciendo.

Sin estabilidad en el sistema político venezolano no será posible avanzar hacia una etapa de pretransición, mucho menos hacia una transición democrática, ni llegar a un proceso de refundación del país”, asegura.

El doctor en Ciencias Políticas explicó que Venezuela necesita, en el largo plazo, una reconstrucción profunda basada en la ingeniería constitucional, institucional y electoral, herramientas propias que deben orientar las decisiones futuras. Sin embargo, advirtió que este proceso no puede entenderse como una simple sustitución de actores en el poder, sino como un camino complejo que exige acuerdos, madurez política y visión de Estado.

Esto no es simplemente un quítate tú para ponerme yo y eso tienen que entenderlo, tanto la gente del gobierno como de la oposición. Esto es un proceso de que le ha costado mucho tiempo a otros países. Tenemos el caso de Sudáfrica, Chile y España que son espejos en los cuales nosotros podemos reflejarnos”, agrega.

Urribarri afirma que la sociedad venezolana espera de sus dirigentes políticos una actitud orientada a la conciliación y a la construcción de un país distinto. Aseguró que solo mediante acuerdos y estabilidad será posible avanzar hacia una Venezuela refundada, con instituciones sólidas y un sistema político capaz de garantizar un futuro diferente para las próximas generaciones.

Publicado originalmente por  Diario Versión Final

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The reality of Trump’s cartoonish $1.5 trillion DOD budget proposal https://strategic-culture.su/news/2026/02/07/the-reality-of-trumps-cartoonish-1-5-trillion-dod-budget-proposal/ Sat, 07 Feb 2026 11:36:16 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890460 By Ben FREEMAN and William HARTUNG

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This dramatic escalation in military spending is a recipe for more waste, fraud, and abuse

After promising on the campaign trail that he would drive the war profiteers out of Washington, and appointing Elon Musk to trim the size of government across the board, some will be surprised at President Trump’s social media post on Wednesday that the U.S. should raise the Pentagon budget to $1.5 trillion. That would mean an unprecedented increase in military spending, aside from the buildup for World War II.

The proposal is absurd on the face of it, and it’s extremely unlikely that it is the product of a careful assessment of U.S. defense needs going forward. The plan would also add $5.8 trillion to the national debt over the next decade, according to the nonpartisan Committee for a Responsible Budget.

This would fly in the face of the purported savings of Elon Musk’s Department of Government Efficiency (DOGE). In fact, a $500 billion increase in Pentagon spending would be more than double all of the alleged budget cuts wrought by DOGE, even according to DOGE’s own exaggerated figures. The $500 billion increase in Pentagon spending would also be more than the entire military budget of any country in the world, and more than ChinaRussia, and Iran spend on their militaries combined.

And, the Pentagon budget is already enormous, at $1 trillion per year, with more than half of that going to Pentagon contractors, and untold more lost to waste, fraud, and abuse. Exactly how much of our tax dollars devoted to propping up the Pentagon are wasted is unclear, because the Pentagon has never passed an audit.

We do know that spending on dysfunctional, unnecessary or unworkable systems like the F-35, highly vulnerable $13 billion aircraft carriers, the impossible dream of a leak proof Golden Dome missile defense system, and an unnecessary across-the-board scheme to spend up to $2 trillion on new nuclear weapons over the next two decades will waste tens of billions of dollars every year for a long time to come.

Add to this the Pentagon’s moves to weaken its independent weapons testing office and reduce oversight of bloated weapons contractors, and we have a perfect recipe for increasing waste, fraud, and abuse on the part of the Pentagon and its contractors. And, as always, the bedrock of overspending on the Pentagon is America’s hyper-militarized, “cover the globe” military strategy, an approach that seeks to maintain the ability to intervene anywhere in the world on short notice.

The president also claimed that his $1.5 trillion Pentagon spending proposal, if implemented, will fund our “dream military.” More likely, it will initiate a period of blatant waste and underwrite misguided and dangerous military adventures like the occupation of Venezuela.

Even with a Congress that has been giving the Pentagon a blank check for years, the $1.5 trillion figure is unlikely to pass muster. If we want a safer nation, we should be going in the other direction, towards a lower Pentagon budget, driven by a more intelligent and restrained strategy, and a more rigorous approach to devising, developing, and producing weapons.

Original article:  responsiblestatecraft.org

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La intervención de USA en Venezuela: el fin de la soberanía de los Estados https://strategic-culture.su/news/2026/02/05/la-intervencion-de-usa-en-venezuela-el-fin-de-la-soberania-de-los-estados/ Thu, 05 Feb 2026 14:00:31 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890432 Los recientes acontecimientos en Venezuela han sido comentados de manera puramente partidista. Quienes detestan a Nicolás Maduro aplaudieron su secuestro, quienes lo aprecian clamaron al escándalo. Dos formas igualmente detestables de pasar por alto lo esencial. Lo esencial, en efecto, no es saber si Maduro es un «buen tipo» o un horrible dictador, sino comprender que con este secuestro hemos entrado definitivamente en una nueva era: aquella en la que la soberanía de los Estados ya no es reconocida por la potencia dominante.

Alain DE BENOIST

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El secuestro de Maduro tuvo lugar el 3 de enero, treinta y seis años después del del presidente panameño (y exinformante de la CIA) Manuel Noriega. Pero también, un mes después de que el propio Donald Trump concediera el indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en 2024 a cuarenta y cinco años de prisión por narcotráfico por un tribunal de Nueva York. Donald Trump decidió esta intervención militar, llamada “Absolute Revolve”, (Operación Resolución Absoluta) sin tener en cuenta el derecho internacional (del que, sin duda, se ha abusado mucho durante décadas) y sin siquiera consultar al Congreso, como le exigía la Constitución en principio. Esto le permitió llevar a cabo el secuestro del presidente en ejercicio de un estado soberano.

La verdadera lección de este secuestro es que Washington ahora se atribuye el derecho a actuar unilateralmente donde le plazca, incluso contra estados soberanos o países aliados. Desde su fundación, las Naciones Unidas se han definido como una «liga de estados soberanos». Si ya no hay estados soberanos, ya no tiene razón de existir.

En un análisis más detallado, esto también constituye un golpe a la democracia, ya que esta se basa en la soberanía popular: Venezuela no pertenece ni a Trump ni a Maduro, sino, ante todo, al pueblo venezolano. Trump no ha convocado nuevas elecciones en Venezuela, sino que ha optado por anunciar a los venezolanos que, a partir de ahora, él será quien gobierne su país.

Los partidarios europeos de Trump son, en general, soberanistas. De ahora en adelante, tendrán que conformarse con un presidente que, en materia de soberanía, solo reconoce la suya. Mientras los partidos populistas italianos y españoles celebraron abiertamente la destitución de Maduro, solo Marine Le Pen tuvo el valor de declarar:

Hay una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que USA acaba de instaurar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada. Renunciar a este principio hoy por Venezuela, o por cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana.

La coartada y excusa del “narcoterrorismo”

La acusación de que Maduro es uno de los líderes del narcoterrorismo no ha convencido a nadie: Venezuela no produce cocaína y ningún país latinoamericano produce fentanilo. La acusación de que es el líder de un supuesto “Cártel de los Soles” fue retirada discretamente tras su imputación. Para explicar el secuestro de Maduro, el embajador estadounidense ante la ONU invocó otra razón: USA, simplemente afirma, “¡no puede tener adversarios que controlen las mayores reservas de petróleo del mundo!”.

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo (303 mil millones de barriles, equivalentes al 17% del total mundial). Su explotación se encuentra, sin duda, en un estado deplorable, ya que los precios mundiales actuales no hacen rentable ni la extracción ni la refinación. Sin embargo, una infraestructura petrolera puede reconstruirse cuando se tiene acceso a ella. Si bien USA es autosuficiente en este sector, el control estratégico del petróleo venezolano es de vital importancia. Más aun considerando que China ha sido el principal comprador de petróleo venezolano (entre el 55% y el 90%, según el mes).

La destitución de Maduro demuestra, sobre todo, que la política de Donald Trump no es aislacionista. El aislacionismo en EEUU tiene su origen en el famoso discurso de George Washington de 1796, al dejar el cargo, en el que instaba a los estadounidenses a «no participar en ningún tipo de alianzas permanentes (no alianzas que involucren) con ningún país extranjero».

Nuestra gran regla de conducta hacia las naciones extranjeras es mantener la menor conexión política posible con ellas, a la vez que desarrollamos nuestras relaciones comerciales […]. Europa tiene una serie de intereses fundamentales que no nos importan mucho […]. Por lo tanto, sería una insensatez por nuestra parte comprometernos con vínculos artificiales para participar en las vicisitudes de su política o en las múltiples combinaciones generadas por sus alianzas y enemistades.

Trump no comparte en absoluto esta postura. Lo que extrae del discurso de Washington es que USA no debería entablar alianzas que no le beneficien.

Esto no es ninguna novedad. USA lleva mucho tiempo acostumbrado a intervenir en los asuntos mundiales. Desde 1947, ha participado en más de 70 cambios de régimen, ¡en flagrante violación del derecho internacional! Pascal dijo que la fuerza sin ley es injusta, pero la ley sin la fuerza necesaria para establecerla y aplicarla es solo un espejismo o una ilusión.

Trump es intervencionista, como lo fueron casi todos sus predecesores, pero de una manera nueva. Por un lado, quiere limitarse a intervenciones rápidas (unas semanas para Irán, unas horas para Maduro), sabiendo que su base electoral no aceptará una intervención prolongada como la de Vietnam o Afganistán. Por otro lado, y sobre todo, abandona sin escrúpulos la fachada ideológica o moral a la que los estadounidenses estaban acostumbrados hasta ahora. Abandonando toda hipocresía, no pretende luchar por imponer la “democracia liberal y la libertad”(freedom and democracy). Y sin preocuparse por la justificación ideológica o moral, reivindica un derecho casi soberano sobre el destino político de todos los estados que no le gustan.

Trump anunció que USA ahora “gobernará” Venezuela. No especificó cómo (¿Marco Rubio como gobernador?). A corto plazo, el secuestro de Maduro sienta un precedente que China podría explotar al invadir Taiwán y que Putin podría usar para ridiculizar las afirmaciones de Occidente de sermonearlo sobre el respeto a las fronteras. En Kiev, Zelenski ya le ha sugerido a Trump que secuestre al presidente checheno.

Esta táctica se ajusta perfectamente a las directrices de la Nueva Estrategia de Seguridad Naciona(National Security Strategy) publicada por la Casa Blanca el 5 de diciembre. USA declara sin vacilar que el hemisferio occidental es ahora su zona exclusiva de influencia, su feudo. Las redes de alianzas y aliados de EEUU se mencionan en la sección “¿Cuáles son los medios disponibles de USA para lograr lo que queremos?”, que tiene el mérito de ser clara. Las palabras de Stephen Miller, asesor político de Trump, para justificar la intervención estadounidense en Caracas son reveladoras: «Vivimos en el mundo real, un mundo regido por la fuerza, el poder y la autoridad»Lo que significa claramente que los derechos humanos, las consideraciones morales y el Estado de derecho no pertenecen al «mundo real»

¡Los negocios primero!

Trump piensa como un hombre de negocios, en términos de acuerdos y ganancias. Abandonando incluso la doctrina del libre comercio, utiliza las aduanas y los aranceles como instrumentos de política y geoestrategia. En todos los sectores, USA adopta ahora un enfoque realista brutal: solo cuenta el equilibrio de poder. Podría llamarse la «ley del más fuerte» o la «ley de la selva», o incluso un retorno al «estado de naturaleza» concebido por Thomas Hobbes. Pero también cabe preguntarse si este cambio radical marca simplemente el regreso a una concepción realista de la política, cuyo motor y sello distintivo siempre ha sido la enemistad.

El cambio fundamental, por lo tanto, es el siguiente: Washington aún desea poder intervenir en cualquier parte del mundo que desee, pero ya no pretende actuar como garante de un orden regulador universal. Ya no actúa como defensor del orden internacional liberal establecido después de 1945, sino solo de acuerdo con sus propios intereses nacionales y regionales. Sin importar las fronteras y los estados amigos o aliados, solo importan los intereses de EEUU. Como escribió el exsecretario de Estado Pierre Lellouche: «Esta América ha abdicado voluntariamente de su papel como líder del ‘mundo libre’ y, más aún, como garante de un orden internacional basado en normas. Lo que importa son sus intereses». En este contexto, el derecho internacional es solo una herramienta más, como el dólar o la extraterritorialidad del derecho estadounidense.

¿Quién será el siguiente? ¿La próxima intervención estadounidense se centrará en Irán, Cuba, Groenlandia, Colombia o México? Groenlandia es un territorio constituyente del Reino de Dinamarca (¡ya lo era antes de que EEUU declarara su independencia!). Oculta 1,5 millones de toneladas de tierras raras (en comparación con los 2 millones de USA). Además de su evidente interés geoestratégico, su anexión por parte de Washington permitiría a USA convertirse en el país más poblado del planeta (22 millones de km², frente a los 17 millones de Rusia y los 9,5 millones de China). ¿Por qué Groenlandia? La respuesta de Trump: «Porque Estados Unidos la necesita». Así de simple. Dinamarca también es miembro de la OTAN. ¿Y qué?

Trump ya habla de “mi hemisferio” como diría “mi esposa” o “mi auto”. Para reclamar todos los derechos en los países latinoamericanos, que considera su patio trasero, invoca la famosa “Doctrina Monroe”. Pero su interpretación no se corresponde con la realidad histórica.

Una “Doctrina Monroe” distorsionada

En su discurso del 2 de diciembre de 1823, el presidente James Monroe no pretendía otorgar a USA el derecho a intervenir a su antojo en el hemisferio occidental ni a interferir excesivamente en los asuntos de los países latinoamericanos. Su «doctrina» consistía simplemente en rechazar cualquier intervención europea en el continente americano. Se refería a los europeos cuando afirmó: «Como principio relativo a los derechos e intereses de los EEUU, el continente americano […] no puede ser considerado objeto de futura colonización por ninguna potencia europea».

Por eso Carl Schmitt se pronunció en su momento a favor de una «doctrina Monroe europea», que prohibiera a los países anglosajones cualquier presencia o intervención militar en el territorio europeo, incluidos los mares.

Ciertamente, no se puede reprochar a Trump que quiera defender ante todo los intereses de su país. Más bien deberíamos preguntarnos por qué los europeos no se preocupan primero por defender los suyos. La respuesta es sencilla. Dado que la construcción europea ha estado vinculada desde sus inicios al vínculo transatlántico, no logran comprender que Europa también podría construirse sin ellos.

El fracaso y renuncia de Europa

Los europeos insisten en que necesitan a USA y quieren seguir siendo aliados a toda costa, incluso cuando este último deja claro que no los necesita. Acostumbrados a comportarse como vasallos sumisos, el miedo los paraliza ante la idea de oponerse abiertamente a la Casa Blanca. Mientras presenciamos una histórica” disociación y desacoplamiento” dentro de la Alianza Atlántica, y se niegan a aprender de ella. Se aferran a Washington como un perro que exige negociar la longitud de su correa. En lugar de buscar los medios para convertirse en una potencia autónoma, están dispuestos a aceptar ser humillados como lo fue Ursula von der Leyen cuando visitó el club de golf privado de Trump en Escocia el 27 de julio y cedió sin protestar a sus exigencias sobre los aranceles impuestos a Europa.

Confiar en los estadounidenses para garantizar su defensa, algo que los europeos llevan décadas haciendo, ya implicaba una cesión de soberanía por su parte. Ahora que la garantía estadounidense ha desaparecido, lejos de querer recuperar su soberanía, redoblan sus esfuerzos para proclamarse vasallos más que nunca. Ya se trate de datos, inteligencia artificial, actualizaciones de software o medios de defensa, Europa sigue a merced de la buena voluntad estadounidense, justo cuando USA declara fríamente que ya no puede contar con ella para una protección que le cuesta demasiado. Invocan el derecho internacional, que prácticamente ha desaparecido. Hablan de solidaridad occidental mientras Occidente también ha desaparecido; insisten en permanecer en la OTAN mientras está a punto de desmoronarse. Sin comprender aún que el mundo (el Nomos de la Tierra) está cambiando, se aferran desesperadamente al viejo mundo que desaparece ante sus ojos.

En caso de anexión de Groenlandia, protestarán, pero se abstendrán de tomar represalias. Sin embargo, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, podría perfectamente, por ejemplo, revertir su reciente decisión de comprar aviones de combate estadounidenses F-35 en lugar de aviones europeos (cuando Francia expresó su sorpresa, ella respondió que su país siempre se sentiría más cerca de Washington que de París). Los europeos alzarán la voz y escupirán, pero nada más. Una vez más, serán inexistentes, por falta de medios y, sobre todo, por falta de voluntad.

Esto nos lleva de nuevo a la observación hecha hace más de 2.000 años por Tucídides:

«Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que tienen que sufrir». Hoy en día, los débiles son los europeos…

Publicado originalmente por  Éléments

Traducción:  InfoPosta

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Groenlandia, Venezuela e oltre: la “minaccia cinese” come alibi dell’imperialismo statunitense https://strategic-culture.su/news/2026/02/05/groenlandia-venezuela-e-oltre-la-minaccia-cinese-come-alibi-dellimperialismo-statunitense/ Thu, 05 Feb 2026 10:31:57 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890419 Washington agita lo spettro della “minaccia cinese” per giustificare pressioni territoriali e ricatti economici, ma i fatti smentiscono la propaganda. La Cina opera come fattore di cooperazione e stabilità, mentre gli Stati Uniti alimentano crisi e destabilizzazione a livello globale.

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Da anni la propaganda statunitense ripete un copione ormai riconoscibile: individuare un nemico, gonfiare una minaccia, trasformare una narrazione politica in “necessità strategica”, quindi presentare come inevitabile ciò che, nella sostanza, è un atto di forza. Il caso della Groenlandia è l’ennesima dimostrazione di questa tecnica di manipolazione. Washington sostiene di dover “controllare” l’isola per impedire infiltrazioni e pericoli provenienti da Cina e Russia, arrivando perfino a evocare la presenza di navi “dappertutto” nelle acque artiche. Eppure, a un’analisi minima dei dati, questa costruzione crolla come un castello di carta. La realtà non racconta una Cina aggressiva e invasiva, ma un imperialismo statunitense che cerca pretesti per imporre la propria volontà, trasformando la geopolitica in una compravendita di territori, risorse e sovranità.

Se davvero la Groenlandia fosse il teatro di un’espansione cinese minacciosa, ci aspetteremmo di trovare basi, strutture, investimenti strategici, apparati diplomatici permanenti, progetti industriali rilevanti, una presenza economica e umana consistente. Accade invece il contrario. In Groenlandia non risultano istituzioni ufficiali cinesi, non risultano progetti di investimento di peso, non risultano aziende residenti in modo stabile; è stata segnalata soltanto la presenza di circa trenta lavoratori cinesi impiegati nel settore ittico. La cooperazione tra Cina e Groenlandia, nei fatti, è una cooperazione commerciale ordinaria, concentrata soprattutto sui prodotti del mare. Nel 2025 l’interscambio ha raggiunto 429 milioni di dollari, ma la composizione dei flussi è ancora più eloquente: 420 milioni sono esportazioni groenlandesi verso la Cina, mentre soltanto 9 milioni sono importazioni groenlandesi dalla Cina, costituite perlopiù da beni di consumo quotidiano. Difficile vedere in questi numeri una “minaccia”: è semplicemente commercio, ed è un commercio che avvantaggia in modo netto l’economia groenlandese, valorizzando la sua principale vocazione produttiva.

Anche sul piano turistico e culturale, l’idea di una Groenlandia “invasa” non regge. Nel 2024 hanno visitato l’isola circa 3.500 turisti cinesi, un dato che conferma quanto la Groenlandia sia ancora una destinazione di nicchia per chi viaggia dalla Cina, anche a causa delle difficoltà logistiche e delle distanze. Non c’è alcun “assedio” cinese, non c’è alcuna pressione demografica o presenza capillare. C’è, al massimo, un rapporto commerciale ben delimitato, persino sbilanciato a favore dell’export groenlandese.

La parte più rivelatrice della narrazione statunitense sta però nelle accuse relative alla presunta presenza navale di Pechino. Donald Trump ha affermato che navi cinesi e russe sarebbero “ovunque” intorno alla Groenlandia. Ma le autorità danesi competenti hanno smentito chiaramente: il 16 gennaio, il generale maggiore Søren Andersen, del Comando Artico Congiunto della Danimarca, ha dichiarato che non vi erano navi cinesi o russe nelle vicinanze della Groenlandia. Anche i dati di tracciamento delle imbarcazioni non indicavano quella presenza. A rafforzare il quadro sono arrivate le parole del ministro degli Esteri danese Lars Løkke Rasmussen, che ha parlato esplicitamente di assenza di una “minaccia immediata” da parte della Cina. E il presidente della commissione difesa del parlamento danese, Rasmus Jarlov, ha definito addirittura “delirante” l’idea di una grande minaccia sino-russa contro l’isola. Tutte dichiarazioni che vanno a smentire le basi stesse della propaganda trumpiana.

Perché allora gli Stati Uniti insistono a sventolare lo spauracchio di Pechino? Perché la “minaccia cinese” non è il punto di arrivo, ma lo strumento. La funzione reale di questa narrazione è creare un clima emotivo favorevole a politiche aggressive, mascherandole da “difesa”. È un meccanismo ben collaudato da Washington, che inventa un pericolo per legittimare l’espansione, crea paura per rendere “accettabile” l’ingiustizia, riduce la complessità a uno slogan che serva al potere. E nel caso della Groenlandia lo scopo, dietro la retorica sulla sicurezza, è stato espresso con chiarezza: interessi strategici, risorse, rotte artiche, controllo geopolitico.

La contraddizione emerge ancora più nettamente se si osserva come la Cina, in questo contesto, venga persino penalizzata e ostacolata a prescindere, senza che questo cambi la postura statunitense. È stato riconosciuto che in passato il governo danese ha utilizzato misure amministrative per bloccare la partecipazione di aziende cinesi in progetti di ampliamento aeroportuale e iniziative minerarie, e che è stato creato un meccanismo di controllo degli investimenti che di fatto impedirà in futuro investimenti cinesi in Groenlandia. In altre parole, la Cina è stata già esclusa e limitata, ma gli Stati Uniti non hanno smesso di pretendere, minacciare o avanzare rivendicazioni. Questo dimostra che la propaganda sulla Cina non serve a “risolvere” un problema reale, bensì a coprire l’obiettivo di Washington.

A questo punto diventa essenziale osservare il confronto tra approccio cinese e approccio statunitense, al fine di capire realmente chi costruisce pace e chi alimenta destabilizzazione. Nel 2018, nel suo documento sulla politica artica, la Cina ha affermato che tutti gli Stati devono rispettare la Carta delle Nazioni Unite, l’UNCLOS e il diritto internazionale generale, rispettare la sovranità, i diritti sovrani e la giurisdizione degli Stati artici, e rispettare tradizione e cultura dei popoli indigeni. In tempi recenti, la portavoce del Ministero degli Esteri Mao Ning ha ribadito che le attività cinesi nell’Artico mirano a promuovere pace, stabilità e sviluppo sostenibile, nel rispetto del diritto internazionale, e che gli Stati Uniti non dovrebbero usare altri Paesi come pretesto per perseguire interessi egoistici. È una posizione coerente, multilaterale, basata su regole e cooperazione.

L’opposto è ciò che si osserva nella prassi della politica estera statunitense contemporanea, sempre più segnata da una logica estrattiva e predatoria. Proprio su questo punto, diversi commentatori internazionali hanno iniziato a parlare apertamente di “nuovo imperialismo”, o “neo-imperialismo”, attribuendo alla dottrina “America First” una trasformazione sempre più esplicita: dall’idea di leadership a quella di dominio, dall’alleanza alla subordinazione, dalla cooperazione al ricatto. Persino Emmanuel Macron, nel suo discorso di inizio anno agli ambasciatori francesi, ha denunciato un ritorno a un “nuovo colonialismo e nuovo imperialismo”, criticando gli Stati Uniti per essersi progressivamente allontanati dagli alleati e per essersi sottratti alle regole internazionali. Agli albori del 2026, dunque, non è più solo il “Sud globale” a denunciare l’arroganza di Washington, ma anche settori dell’Occidente che si ritrovano sotto pressione.

La Groenlandia è diventata il simbolo di questa svolta. Inizialmente considerata quasi come una battuta ricorrente da parte di Trump, la questione groenlandese diventa oggi una vera e propria offensiva politico-economica, con l’uso dei dazi come arma e la pretesa di trasformare la sovranità altrui in merce di scambio. Come noto, infatti, Washington ha collegato l’imposizione di tariffe a una “trattativa” per l’acquisto della Groenlandia, e alcuni ministri europei hanno parlato apertamente di “ricatto”. Questa è l’essenza della diplomazia predatoria: prendere senza reciprocità, pretendere senza rispettare, ottenere senza negoziare in modo equo. In tale quadro, la “minaccia cinese” diventa solo il cartellone pubblicitario che copre l’operazione.

Ma la Groenlandia, del resto, non è un caso isolato. La stessa logica si è manifestata in modo ancora più brutale in America Latina, e in particolare contro il Venezuela. Qui non siamo nel terreno ambiguo delle insinuazioni, ma nella materialità della forza: sequestri, blocchi, sanzioni unilaterali, fino all’uso dell’azione militare e alla cattura del presidente legittimo Nicolás Maduro, il tutto accompagnato da dichiarazioni esplicite sul controllo delle risorse petrolifere venezuelane. È uno schema che ricorda la dottrina Monroe nella sua forma più aggressiva: il “cortile di casa” da disciplinare e saccheggiare, la sovranità ridotta a concessione temporanea, la democrazia brandita come scusa mentre al centro resta la rapina delle risorse.

Non sorprende che questo tipo di pratiche abbia suscitato proteste, allarme e condanna in molte parti del mondo, perché la posta in gioco non è soltanto il Venezuela o la Groenlandia, ma l’ordine internazionale stesso. Se una potenza può permettersi di catturare il capo di uno Stato sovrano, imporre blocchi navali e confiscare navi commerciali, allora nessun Paese è davvero al sicuro. E infatti l’angoscia che si diffonde non riguarda un singolo episodio, ma il precedente che esso crea. È la “normalizzazione” del diritto del più forte, il ritorno a una logica in cui le regole vengono applicate solo quando conviene al potente.

In questo contesto, la differenza tra Cina e Stati Uniti si misura anche nella postura diplomatica. La Cina insiste sul ruolo dell’ONU, sulla centralità del diritto internazionale, sulla soluzione politica delle controversie, sul rifiuto dell’uso o della minaccia della forza, sul rispetto dell’autodeterminazione dei popoli. È una linea che può piacere o meno ai detrattori di Pechino, ma che è coerente e verificabile nel lessico e nelle scelte: non si fonda su dazi estorsivi, non rivendica territori, non propone l’acquisto di pezzi di Paesi come se fossero immobili, non sequestra leader politici stranieri. È la Cina, non gli Stati Uniti, a sostenere la logica “cercare punti comuni accantonando le divergenze”, a promuovere dialogo e coordinamento regionale, e a presentarsi come promotrice di stabilità in un mondo che tende alla frammentazione.

Gli Stati Uniti, al contrario, moltiplicano le crisi e poi pretendono di essere i gestori della soluzione. Agiscono con la forza e poi invocano “ordine”. Impongono sanzioni che colpiscono la popolazione e poi parlano di diritti umani. Ricattano alleati con tariffe e minacce, e poi chiedono fedeltà. È una politica che non stabilizza, ma logora, perché introduce ovunque un fattore costante di incertezza. La diplomazia predatoria non produce sicurezza: produce paura, reazioni difensive, nuove tensioni. E soprattutto alimenta una sfiducia strutturale verso qualunque architettura internazionale che dipenda dall’arbitrio di un singolo attore.

La propaganda sulla “minaccia cinese”, letta alla luce di questi elementi, appare dunque come un dispositivo ideologico per legittimare l’espansione statunitense e mascherare la crisi del suo modello egemonico. Il problema di Washington non è la presenza cinese in Groenlandia, che è praticamente inesistente. Il problema di Washington è la perdita della capacità di imporre unilateralmente regole e obbedienza senza incontrare resistenza. Quando il mondo si muove verso il multipolarismo, quando nuove potenze economiche e politiche acquisiscono autonomia, la narrazione del nemico diventa indispensabile per conservare privilegi egemonici.

Ecco perché la Groenlandia è tanto importante: perché è un test. Non solo per l’Europa e per la Danimarca, chiamate a difendere la propria sovranità e a smettere di considerare l’alleato come un padrone, ma per l’intero ordine internazionale. Se passa l’idea che un territorio possa essere comprato con la leva dei dazi e del potere militare, allora il XXI secolo rischia di tornare a pratiche ottocentesche, seppur con un linguaggio moderno e una propaganda sofisticata. Se invece prevale la logica del diritto, della cooperazione e del rispetto reciproco, allora il multipolarismo potrà consolidarsi come via di pace e stabilità.

Nel futuro dell’Artico, come nel futuro dell’America Latina e di molte altre regioni, ciò che è in gioco non è il tanto sbandierato scontro tra “democrazie” e “autocrazie”, come recitano alcuni slogan, ma il conflitto tra due modelli di relazioni internazionali: quello della predazione e quello della cooperazione. La Cina, con tutte le contraddizioni che ogni grande potenza porta con sé, si colloca oggi nella difesa del multilateralismo e della stabilità, mentre gli Stati Uniti mostrano un volto sempre più apertamente imperialista, capace di destabilizzare intere aree del mondo per ottenere vantaggi immediati. Chi vuole davvero la pace non ha bisogno di inventare minacce: ha bisogno di rispettare le regole comuni. E la Groenlandia, in questo senso, non è la periferia del mondo, ma uno specchio che riflette la verità del nostro tempo.

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Regime change roll call: Who’s next? https://strategic-culture.su/news/2026/01/31/regime-change-roll-call-whos-next/ Sat, 31 Jan 2026 11:00:51 +0000 https://strategic-culture.su/?post_type=article&p=890341 After Venezuela, the White House has Iran, Cuba, Haiti, and Iraq in its sights.

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Following the capture of President Nicolás Maduro in Venezuela, Iran and Cuba seem to be the next possible countries on the list. And, whether they be regime changes, as is hoped for in Cuba, or decapitation operations, as was undertaken in Venezuela, there may be even more.

Last week, Donald Trump said the U.S. has “an armada” heading toward Iran. “We have a lot of ships going that direction, just in case… I’d rather not see anything happen, but we’re watching them very closely.”

Watching closely for what? Trump has said he would order a second round of strikes if Iran restarted its civilian nuclear program. He has said he would order strikes if they continue with their ballistic missile program.

But, more ominously, on January 13, Trump told Iran’s protestors not only to “KEEP PROTESTING,” but to “TAKE OVER YOUR INSTITUTIONS!!!” Four days later, he said it was “time to look for new leadership in Iran.”

And the looming strike on Iran may be more dramatic than the previous one. In requesting military options, “Trump has repeatedly used the word ‘decisive’” when defining his request. According to The Wall Street Journal, that has led to a menu of options being presented to Trump, “including some that would seek to push the regime out of power.”

On January 24, U.S. Central Command chief General Brad Cooper arrived in Israel, where he met with senior Israeli defense officials to coordinate in case the U.S. decides to strike Iran.

Meanwhile, the aircraft carrier USS Abraham Lincoln has changed course for the Middle East. Its strike group includes destroyers equipped with Tomahawk cruise missiles. It also brings air defenses against ballistic and cruise missiles. In the past weeks, a squadron of F-15s also deployed to the region, bringing the number to about 35.

The U.S. has also progressed in its plans for Cuba. Trump has forecast that “Cuba is gonna be something we’ll end up talking about,” and Secretary of State Marco Rubio has warned that “if I lived in Havana and I was in the government, I’d be concerned at least, a little bit.”

According to reporting by The Wall Street Journal, the Trump administration has set a target of no later than the end of the year for regime change in Cuba. Lacking a “concrete plan,” they are seeking a Cuban government insider who can help execute the regime change. The Journal reports that “Trump believes that ending the Castro era would cement his legacy” and that it has “long been a stated goal for Secretary of State Marco Rubio.” Officials say that “Trump and his inner circle… see toppling Cuba’s Communist regime as the defining test of his national-security strategy to remake the hemisphere.”

With the U.S. “taking all” Venezuela’s oil, Trump declared that “THERE WILL BE NO MORE OIL OR MONEY GOING TO CUBA – ZERO! I strongly suggest they make a deal, BEFORE IT IS TOO LATE.”

But that’s not all. In 2025, Mexico provided Cuba with more oil than Venezuela did. Mexico is under intense pressure from Washington. Trump has warned that “Mexico has to get their act together, because [drugs are] pouring through Mexico, and we’re going to have to do something.” He has questioned Mexico’s President Claudia Sheinbaum about oil shipments to Cuba. And, fearing American strikes on Mexican territory, her government is reportedly reviewing its policy of sending oil to Cuba. It is not clear what their decision will be.

An American chokehold on Cuban oil could go even further than Venezuela and Mexico. Members of the Trump administration, backed by Rubio, have advocated for “a total blockade on oil imports” to Cuba to collapse the economy and push out the government.

The U.S. also has a couple of elections and political appointments in its sights. While not regime change or even decapitation operations, these moves would influence regime choice.

The U.S. will also act accordingly in Iraq, where they are using the same playbook as in Venezuela and Cuba. The recent parliamentary election in Iraq led to American threats that, if Iran-allied groups are included in the new government, the U.S. would block Iraq’s access to its own oil revenue.

The recent threats toward Iran and Cuba, the movement of military force into Iran’s region, and the meddling in Haiti and Iraq, suggest that Venezuela may not be the end of operations to topple or decapitate regimes during Trump’s second term. And next in line could be Iran and Cuba.

Original article: theamericanconservative.com

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